viernes, 27 de marzo de 2009

...♥


Va cayendo la noche: La bruma ha bajado a los montes el cielo:
Una lluvia menuda y monótona humedece los árboles secos.
El rumor de sus gotas penetra hasta el fondo sagrado del pecho,
donde el alma, dulcísima, esconde su perfume de amor y recuerdos.
¡Cómo cae la bruma en en alma! ¡Qué tristeza de vagos misterios
en sus nieblas heladas esconden esas tardes sin sol ni luceros!
En las tardes de rosas y brisas los dolores se olvidan, riendo,
y las penas glaciales se ocultan tras los ojos radiantes de fuego.
Cuando el frío desciende a la tierra, inundando las frentes de invierno,
se reflejan las almas marchitas a través de los pálidos cuerpos.
Y hay un algo de pena insondable en los ojos sin lumbre del cielo,
y las largas miradas se pierden en la nada sin fe de los sueños.
La nostalgia, tristísima, arroja en las almas su amargo silencio,
Y los niños se duermen soñando con ladrones y lobos hambrientos.
Los jardines se mueren de frío; en sus largos caminos desiertos
no hay rosales cubiertos de rosas, no hay sonrisas, suspiros ni besos.
¡Como cae la bruma en el alma perfumada de amor y recuerdos!
¡Cuantas almas se van de la vida estas tardes sin sol ni luceros!
... Las tardes de Enero.

1 comentario:

Ulises García dijo...

De piedra me quedé al leer este trozo de lamento que desgarras de tus teclas a través de tus dedos que impregna de tus pensamientos mi pantalla, late dentro.

Gracias por dejar tu huella en mi sendero sin levantar el polvo que tanto molesta para ver que de lejos vienes y de cerca te tengo.

Gracias otra vez.